miércoles, 13 de enero de 2010

Tras la neblina


Nunca pude, y no puedo, oir el tono de tu voz.
Nunca pude, y no puedo, ver tu rostro.
Nunca pude, y no puedo, mirarme en tus ojos.
Nunca pude, y no puedo, sentir tus manos.
Nunca pude, y no puedo, acariciar tu piel.
Nunca pude, y no puedo, besar tus labios.
Nunca pude, y no puedo, oir tu risa.
Nunca pude, y no puedo, abrazar tu cuerpo.
Nunca pude, y no puedo, hablarte al oído.
Pero sabía que estabas a mi lado,
y se, que ahora, estás ahí...
tras la neblina.